  |
–Lamento llegar así, sin avisar – dije, agitado – Pero no contestabas a mis llamadas.
–Sabías que llegaría.
–Sí, lo sé, sólo quería verte.
–Está bien.
Recuerdo que sonreíste y tomaste mi mano para que saliéramos juntos de la habitación. Sólo miré atrás una vez: el cuarto vacío, oscuro y triste.
Nunca sabré por cuánto tiempo, pero mi cuerpo todavía colgaba de aquella cuerda.
Por Roderich Der Weiss
|
This entry was posted on Saturday, July 10th, 2010 at 7:58 am and is filed under Impaciente, Narrativa.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.
deliciosamente macabro, toda una fertil fuente de inspiracion para la mente hambirenta de bien ilustrada sobrenaturalidad.
Hablas de tu ilustracion o del cuento?
dle cuento, la ilustracion e solo uno de los caminos que ofrecia tan macabro paisaje
Tengo una discusión aquí… El “sabías que llegaría”… está mal escrito? mal planteado? mal redactado? o está ahí de esa forma por que tiene que estarlo, dirigiéndose al otro “personaje” del diálogo?
No. Está bien. ¿Por qué?
Wow. Quedó muy limpia esta cuestión