Neil Gaiman en The University of the Arts.


Spitted here on May 28th, 2012


Este discurso fue dado por Neil Gaiman hace un par de semanas (mayo del 2012) para la promocion 2012 de la University Of Arts, Philadelphia. La traduccion está hecha directamente desde el video por Estel McFields y Roderick Usher.
No hemos pedido permiso para traducirlo ni nada, pero si Gaiman lo ve, puede enojarse y retarnos. Estaremos felices de ser regañados sobre todo si es en persona. El texto en inglés, directo de las notas, puede verse aquí
Y por si no le queda claro, aquí con dibujitos (recomendado)
Neil, if you see this and you dislike it, feel free to express yourself, we’ll be glad to be scolded by you, even if it means to remove this text from our site)

El video:

El Texto

Nunca esperé verme a mí mismo dando consejo a graduados de un institución de educación superior.
Nunca me gradué de una institución de ese tipo.
Nunca empecé, siquiera, una carrera en una institución de ese tipo.

Escapé de la escuela en cuanto pude, cuando el prospecto de estudiar forzadamente 4 años más antes de convertirme en el escritor que quería ser, era asfixiante.

Salí al mundo, escribí, y me convertí en mejor escritor a medida que escribía. Luego escribí más, y a nadie parecía molestarle que fuera inventando todo sobre la marcha. Sólo leían lo que escribía y me pagaban por ello… O no me pagaban. Y a menudo me encargaban escribir algo más para ellos.

Lo que me ha dejado un sano respeto y afecto por la educación superior, de lo que mis amigos y familiares que la cursaron, se han sanado hace mucho.

En retrospectiva, he tenido un increíble viaje. No le llamo carrera, por que una carrera implica tener un plan. Y nunca lo tuve. Lo más cercano fue una lista que hice a los quince, de todas las cosas que quería hacer; escribir un una novela para adultos, un libro para niños, un comic, una película, grabar un audiolibro, escribir un episodio de Doctor Who, etc.

No tenía una carrera, sólo hacía lo que seguía en la lista.

Así que les contaré todo lo que me hubiera gustado saber al empezar, y un par de cosas que en retrospectiva, supongo que ya sabía. Y además compartiré el mejor consejo que me dieron, y que fallé por completo en seguir.

Primero que nada, cuando empiezas una carrera en el arte, no tienes idea de lo que estás haciendo. Esto es bueno. Las personas que saben lo que están haciendo, conocen las reglas y entienden lo que es posible e imposible. Ustedes no. Y no deberían, porque las reglas que definen lo posible e imposible. Fueron hechas por personas que no han probado los límites yendo más allá.

Y ustedes pueden.

Si no conoces los límites de lo posible, es mucho más fácil superarlos. Y como nadie lo ha intentado antes, nadie ha hecho reglas para impedir que se haga.

Segundo, si tienes alguna noción de lo que quieres hacer, o por lo que te han puesto aquí, ve y hazlo. Y esto es mucho más dificil de lo que suena. Pero a veces, al final, mucho más fácil de lo que pensaste. Porque normalmente hay cosas que tienes que hacer antes de llegar al lugar al que quieres llegar.

Yo quería escribir cómics, novelas, historias, películas. Así que me convertí en periodista, porque a los periodistas se les permite preguntar, e intentar entender cómo funciona el mundo. Además, para lograr mis metas, tenía que aprender a escribir bien, y me pagaban mientras aprendía a hacerlo de manera económica, concisa, a veces bajo situaciones adversas, y a tiempo para la fecha de entrega.

A veces, la forma de lograr lo que esperas lograr será clara, y otras veces será casi imposible decidir si estás haciendo lo correcto, porque debes poner en una balanza tus metas, esperanzas y alimentarte, pagar deudas, buscar trabajo y resignarte a lo que se pueda conseguir.

Algo que me funcionó fue imaginarme lo que quería ser (que era ser un autor, principalmente de ficción, haciendo buenos libros, buenos cómics, buenos dramas, y solventándome económicamente a través de mis palabras) y pensar que eso era una lejana montaña. Mi objetivo.

Y sabía que mientras caminase hacia la montaña, estaría bien, y cuando no tuviera claridad de lo que hacía, me podía detener a pensar si me estaba llevando más cerca o más lejos de la montaña. Dije que no a buenos puestos editoriales en revistas, trabajos de verdad que me hubieran pagado bien, porque sabía que, aunque atractivos, me alejarían de la montaña. Pero si me los hubieran ofrecido antes, los hubiera aceptado, pues habrían estado más cerca de la montaña de lo que yo estaba en ese momento.

Aprendí a escribir, escribiendo. Tendía a hacer todo mientras se sintiera como una aventura, y dejaba de hacerlo cuando se sentía como trabajo.

Lo que significó que la vida, no se sentía como trabajo.

En tercer lugar, cuando comienzas, debes lidiar con los problemas del fracaso. Tienes que desarrollar una piel dura, para entender que no todos tus proyectos sobrevivirán.

Una vida de trabajo freelance, una vida en el arte, a veces es como poner mensajes en botellas, desde una isla desierta, esperando que alguien encuentre alguna, que la abra y lea, y que te envíe algo de vuelta, su aprecio, dinero, una comisión, o amor. Y debes aceptar que podrías mandar cientos de mensajes por cada uno que llega de vuelta.

Los problemas del fracaso son problemas de desaliento, de desesperanza, de hambre. Quieres que todo ocurra, y lo quieres ahora. Pero hay cosas que salen mal.

Mi primer libro, de corte periodístico, que hice sólo por el dinero, ya me había pagado una máquina de escribir eléctrica, con el avance. Debió ser un BestSeller. Debió haber ganado mucho dinero, si mi editorial no se hubiese ido a la quiebra entre que se agotara la primera edición y la segunda, que nunca salió. Antes de que se pagara ningún royalty. Hubiera resultado.

Así que me encogí de hombros. Aún tenía mi máquina de escribir, y suficiente dinero para pagar la renta por un par de meses. Y me decidí a hacer lo posible por no escribir libros “sólo por el dinero”. Si no obtienes el dinero, te quedas con nada. Y si haces un trabajo del que te sientes orgulloso, pero no ganas el dinero, al menos tienes tu trabajo.

De vez en cuando, olvido esa regla. Y el universo me patea con fuerza para recordármelo.

No se si se aplica a alguien más que yo, pero sé que nada de lo que he hecho exclusivamente por el dinero, ha valido la pena. Excepto como experiencia amarga.

Usualmente, tampoco obtenía el dinero, siquiera.

Las cosas que me emocionaban, y que quería hacer existir, nunca me defraudaron y nunca me arrepentí del tiempo invertido en cualquiera de ellas.

Los problemas del fracaso son duros. Los problemas del éxito pueden serlo aún más, porque nadie te advierte sobre ellos. El primer problema del éxito, incluso del más limitado, es la inamovible convicción de que te estás saliendo con la tuya, y que en cualquier momento te van a descubrir.

Es el Síndrome Del Impostor. Algo que mi mujer, Amanda, bautizó como “La Policía del Fraude”. En mi caso estaba convencido de que tocaría la puerta un hombre con un portapapeles (no se por qué tenía un portapapeles, pero en mi mente, siempre lo tenía), me diría que se acababa todo, me habían descubierto, y ahora tendría que encontrar un trabajo de verdad. Uno que no consistiera en inventar cosas y escribirlas, leer libros que me gustan, y luego me iría callado, y buscaría un empleo donde me tendría que despertar temprano, usar una corbata, y no inventar más cosas.
Los problemas del éxito son reales. Y con suerte, los experimentarán.

El punto en que dejan de decir “Sí” a todo, porque todas las botellas que arrojaste al mar se devuelven, y debes aprender a decir “No”.

Observaba a mis pares, a mis amigos, y a algunos que eran mayores que yo, y veía qué miserables se sentían algunos. Los oía diciéndome que ya no podían visualizar un mundo en el que pudieran hacer lo que siempre quisieron, nunca más. Porque tenían que ganar una cantidad específica al mes sólo para mantenerse donde estaban. No podían hacer las cosas que importaban, y que realmente querían hacer. Y eso, es igual de trágico que cualquier problema del fracaso.

Y después de eso, el mayor problema del éxito es que el mundo conspira para evitar que sigas haciendo lo que haces, porque eres exitoso. Hubo un día en que me di cuenta que mi profesión era contestar correos electrónicos. Que escribír era mi hobby. Empecé a responder menos correos, y con alivio noté que escribía mucho más.

En cuarto lugar, espero que cometan errores. Si cometen errores, significa que están haciendo algo. Y los errores a veces son útiles en sí mismos; una vez escribí mal “Caroline” en una carta, intercambiando la “a” por la “o”, y pensé: “Coraline… se ve casi como un nombre real”.

Recuerden que en cualquier disciplina que se desenvuelvan -ya sean músicos o fotógrafos, en las bellas artes o un caricaturista, un escritor, un bailarín, un cantante, un diseñador- tienen algo que es único, y es la capacidad de hacer arte.
Y para mí, y para mucha de la gente que he conocido, eso ha sido un salvavidas. El salvavidas total, que te lleva por buenos tiempos, y te guía por los otros.

La vida es dura a veces. Las cosas van mal, en la vida y el amor y en los negocios y la amistad y en la salud y en cualquier sentido en que la vida pueda ir mal. Y cuando las cosas andan mal, esto es lo que deben hacer:

Hagan buen arte.

En serio.

¿Tu marido se escapó con un político? Haz buen arte.
¿Piernas aplastadas y luego devoradas por una boa constrictora mutante? Haz buen arte.
¿Te busca Impuestos Internos? Haz buen arte
¿El gato explotó? Haz buen arte.

¿Alguien en internet piensa que lo que haces es estúpido o maligno o que ya lo han hecho antes?
Haz buen arte.

Probablemente las cosas van a funcionar de alguna forma y eventualmente el tiempo se llevara el dolor, pero no importa. Haz lo que solo tú puedes hacer mejor: haz buen arte.

Hazlo en los días malos. Y también en los días buenos.

Y mientras empiezan a hacer su arte, eso que solo ustedes pueden hacer, la necesidad, al principio, será de copiar. Y eso no es malo. Muchos de nosotros solo encontramos nuestras voces luego de haber sonado como muchas otras personas.
Pero una cosa que tienes y que nadie más tiene, eres Tú.

Tu voz, tu mente, tu historia, tu Visión. Así que escribe y dibuja y construye y toca y baila y vive como solo tú puedes hacerlo.

En el momento en que sientas que, quizás, estás caminando desnudo por la calle, exponiendo demasiado de tu mente y corazón y lo que haya dentro, mostrando demasiado de ti mismo, es el momento en que podrías estar empezando a hacerlo bien.

Las cosas que he hecho y que han funcionado mejor eran aquellas de las que estaba menos seguro.
Las historias que sabía que, o bien funcionarían, o bien serían de esos vergonzosos fracasos que la gente se reuniría a comentar hasta el fin de los tiempo. Siempre tenían eso en común: mirándolas en retrospectiva, la gente explicaría el por qué eran éxitos seguros.

Yo, mientras las hacía, no tenía idea.

Y aun no la tengo. Pero, ¿dónde está la diversión en hacer algo que sabes que funcionará?

Y algunas veces, las cosas que hice no funcionaron en absoluto. Hay historias mías que nunca han sido re editadas. Algunas de ellas nunca salieron de mi casa. Pero aprendí tanto de ellas como lo hice de las que funcionaron.

Sexto: pasaré un poco de conocimiento de trabajador freelance. El conocimiento secreto siempre es bueno. Y es útil para cualquiera que esté planeando crear arte para otras personas, para entrar al mundo de trabajo freelance de cualquier tipo. Lo aprendí en los cómics, pero se aplica a otros campos también. Y es lo siguiente:
La gente es contratada porque, de alguna forma, consigue ser contratada.

En mi caso, hice algo que estos días es fácil de verificar, y que me podría meter en problemas, pero que, cuando comencé, en aquellos días pre-internet, parecía una estrategia de carrera sensata: cuando los editores me preguntaban con quién había trabajado, mentía.

Hice una lista de revistas que sonaban probables y sonaba confiado y obtuve trabajos.

Entonces me propuse, por honor, escribir algo para cada una de las revistas que listé para obtener ese primer trabajo, de forma que no quedaría como mentiroso, sino como “cronológicamente lisiado”… Obtienes el trabajo como sea.

La gente sigue trabajando freelance en el mundo, y cada día mas gente trabaja así, pues su trabajo es bueno, se llevan mejor entre ellos y entregan el trabajo a tiempo. Y ni siquiera necesitas las tres. Dos de tres es suficiente.

La gente tolerará que seas un pelmazo si tu trabajo es bueno y lo entregas a tiempo. Dejarán pasar tus atrasos si el trabajo es bueno y si les caes bien. Y no tienes que ser tan bueno como otros si entregas a tiempo y “siempre es bueno saber de ti”.

Cuando estuve de acuerdo con dar este discurso, intenté pensar cual era el mejor consejo que me habían dado en todos estos años y me di cuenta que era un consejo que había fallado en seguir.

Y vino de Stephen King. Hace veinte años, en la cumbre del éxito inicial de Sandman. Estaba escribiendo un cómic que la gente amaba y se tomaba en serio. A King le había gustado Sandman y mi novela con Terry Pratchett, Buenos Presagios, y vio la locura que estaba ocurriendo, las largas filas de autógrafos y todo eso, y su consejo fue este:

“Esto es realmente grandioso. Deberías disfrutarlo”.

Y no lo hice. El mejor consejo que jamás me han dado y he ignorado. En cambio, me preocupé. Me preocupé por el próximo plazo, la próxima idea, la próxima historia. No hubo un momento en los siguientes catorce o quince años, que no estuviese escribiendo o preguntándome por algo en mi cabeza. Y nunca me detuve ni miré a mi alrededor ni dije: “esto es divertido”. Desearía haberlo disfrutado más. Ha sido un viaje asombroso. Pero ha habido partes que me he perdido, por estar muy preocupado de que las cosas podían salir mal, o de lo que venía después, para disfrutar aquello en lo que estaba.

Esa fue la lección mas dura, creo: relajarse y disfrutar el viaje, pues el viaje te lleva a lugares inesperados y extraordinarios.

Y hoy, en este podio, es uno de esos esos lugares (Y lo estoy disfrutanto inmensamente).
(Puse eso entre paréntesis para no decirlo en caso de que no fuera asi).

A todos los graduados de hoy, les deseo suerte. La suerte es útil. A menudo descubrirán que mientras más duro y sabiamente trabajen, más suertudos se volverán. Pero la suerte existe. Y ayuda.

Estamos en un mundo en cambio, si están en cualquier campo artístico, pues la naturaleza de la distribución está cambiando, todos los modelos a través de los cuales los creadores salen al mundo y mantienen un techo sobre sus cabezas y compran sándwiches mientras lo hacen, están cambiando. He hablado con gente en la cima de la cadena alimenticia de las publicaciones, de las ventas de libros, en todas esas áreas y nadie sabe cómo será el panorama de aquí a dos años, y menos aun de aquí a diez.

Los canales de distribución que la gente ha construido a través del último siglo, están cambiando, para los impresores los artistas visuales, músicos, para la gente creativa de todo tipo. Esto es, por un lado, intimidante, y por otro, tremendamente liberador. Las reglas, los supuestos, los “ahora debemos” de cómo publicas tu trabajo y lo que haces cuando lo logras, se están desarmando.

Los guardianes están dejando las puertas.

Puedes ser tan creativo como quieras para lograr que vean tu trabajo. Youtube y la web (y lo que sea que venga después de Youtube y la web) pueden hacer que te vea más gente de la que jamás te hubiese visto en televisión. Las viejas reglas se caen y nadie sabe cuáles son las nuevas.

Así que creen sus propias reglas.

Alguien me preguntaba recientemente cómo hacer algo que pensaba que sería difícil -en este caso, grabar un audiolibro- y le sugerí que pretendiese que era alguien que podía hacerlo. No pretender hacerlo, sino que pretender que era alguien que podía.

Para esto, puso un anuncio en el muro del estudio, y dice que le ayudó.

Así que sean sabios, pues el mundo necesita mas sabiduría, y si no pueden ser sabios, pretendan que son alguien que es sabio y luego compórtense como Él lo haría.

Y ahora vayan y cometan errores interesantes, cometan errores asombrosos, cometan gloriosos y fantásticos errores. Rompan reglas. Hagan el mundo más interesante por haber estado aquí.

Hagan buen arte.

Neil Gaiman



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Un Comentario al articulo “Neil Gaiman en The University of the Arts.”

  1. Estel Says:

    Es tan lindo <3

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